UNA ÚLTIMA TEMPORADA- RUTH M.LERGA

9.07.2016


UNA ÚLTIMA TEMPORADA · SAGA LOS 3 MOSQUETEROS (D'ARTAÑANG)

RUTH M. LERGA ·

VERGARA· ROMÁNTICA· HISTÓRICA

                      Sinopsis
"May, hija de los marqueses de Woodward, y Alexander Saint-Jones, marqués de Wilerbrough, se conocen desde niños y desde entonces han tenido una relación apasionada llena de reyertas acaloradas cargadas de complicidad sobre cualquier cosa por la que mereciera la pena discutir. Pero el Grand Tour de él y una gira literatura de ella, convertida en conocida escritora, hace que se mantengan separados durante seis años, y solo la correspondencia, repleta de burlas sobre matrimonios, los mantiene unidos.Cuando para la temporada de 1850 al fin se encuentran, May debería ser ya considera una soltera y Alexander habría de comenzar a pensar en casarse. Y sin embargo, Alexander no parece proclive a hacer lo que de él se espera, buscar una debutante a la que tomar como esposa, ni la familia de May cree que su hija deba rendirse todavía. 
Así que la primera temporada de Alexander va a coincidir con la última temporada de May. Y la relación llena de divertidas y afiladas riñas no se ha rebajado en absoluto. Al contrario:ha tomado un cariz sorprendente de la pasión que siempre ha habido entre ellos parece desbordarse y querer envolverlos."


Hace tiempo publiqué una entrada sobre el primer libro de la saga los mosqueteros. Me enamoré tanto de ellos que no pude evitar saltarme el resto de los libros (por supuesto que leeré y tal vez haga una entrada). Así que haya va...

El principio de la historia son cartas entre los protagonistas. Se conocen desde siempre y mantienen una relación muy especial por lo que a pesar de la distancia, pues ella está en Nueva York y él recorre toda Europa, siguen manteniendo por carta su relación. No es hasta que May decide volver, después de seis años largo en América, cuando el protagonista desvela delante de su padre, del de ella y de tu tío, que está enamorado de May. Propone cortejarla de una forma especial como su relación y dado que su padre mejor que nadie la conoce y sabiendo que es Alexander, decide darle una especie de carta blanca. Después de esa conversación, nada vuelve a la normalidad.

Antes de todo esto, los padres de May organizan un baile para celebrar el regreso de su hija. May no ha visto a Alex desde hace seis años y cuando por fin lo ve queda fascinada. No había pensado que él cambiaría, lo recordaba como un joven bribón, pero no como un hombre tan apuesto. En ese primer contacto, ella no sabe que ocurre. Sus manos parecen atraparle y él se deja hacer e incluso se acerca más de lo debido a ella. Sus cuerpos reaccionan ante otra mientras bailan: un vals. Porque son suyos y de nadie más.

Alex se la ingenia para que cada situación con ella sea diferente. Tal vez no llega a sobrepasar el decoro pero los lleva a límites que darán que hablar, para obligarla a pensar. En todos los actos sociales él se muestra encantador y le da poco a poco las advertencias de que algo podría ocurrir entre ellos dos. Aun así, May no cree tales cosas. Tiene edad suficiente para que la consideren una solterona, ha jurado no casarse y de hecho no quiere, vive por y para sus novelas románticas y... ¿ella duquesa? No, la cabeza de May le dice que Alexander jamás podría cortejarla en matrimonio. Aun así, sigue actuando de esa forma y la confunde tanto que no sabe qué hacer. Cuando la relación empieza a más y May se siente a gusto de nuevo con él, le revela un secreto que debe saber. Por todos sus años de amistad. Ese punto es tan importante, por la época histórica en la que estamos. Aun así, cada vez que se miran, o cada vez que bailan salen a florecer el deseo de tenerse.

Unos besos propiciados entre ambos hacen que May comience su andadura emocional. Se plantea las mismas cuestiones que nos plantearíamos nosotras mismas sin nos ocurriera algo así. ¿Cómo es posible que se sienta atraída por su amigo de la infancia? ¿Por qué no hace caso a los demás hombres? ¿Por qué él le solo le presta atención a ella? Preguntas donde poco a poco sabrá las respuestas.

De todas formas, aquel secreto y todas las dudas que May tiene no son un problema para que Alex siga intentándolo. ¡Y es que este chico no se rinde! Esta tan seguro de que va a acabar casándose con May que cualquier obstáculo lo esquiva. Sin miedo, con toda la seguridad del mundo. Como no puede ser de otra forma, May averigua al fin que está enamorada de Alex y que espera disfrutar toda la vida de él. La última temporada de May se convierte también en la de Alex aunque él ya lo sabía de antemano.

Hay historias que llenan y otras que te absorben hasta el punto de anhelar estar ahí, de vivirlo en primera persona y ser consciente de todas las miradas que estás leyendo en el libro. Esta ha sido una de ellas. He deseado con toda mi alma estar en esa misma sala y poder disfrutar de todos los bailes que May y Alex se han dado el placer de bailar. He anhelado poder sentir el ambiente tan familiar y divertido de las cenas entre los parientes, pero sobre todo he querido ser una parte de esa historia. Y tal vez lo haya sido en un segundo plano, con eso me conformo.

Alexander y May me han dejado sin aliento en muchas ocasiones, a veces por amor y otras por diversión. Me sentía en una nube cuando se trataba de ellos, sobretodo de él. No soy una persona correcta y medida, de hecho me considero todo lo contrario, pero he visto en él tantas cosas que nunca hubiera imaginado fijarme en un hombre, que hasta me sorprendió. Va avanzando paso a paso y cuando ve que las cosas van muy rápidas o directas, deja que sea ella la marque el tiempo de reflexión. No la presiona, ni intenta adelantar sentimientos. Y sí, es que me siento un poco como el cerebro de May, por lo que me he sentido extraña al verme reflejada en sus miedos y dudas, pero a la vez esperanzada.

Creo que entre ambos (la relación de los protagonistas y la autora) hay una conexión perfecta. Por una parte, existe la paciencia de no adelantarse al precipicio y por otra, sentida a más no poder, pues estamos hablando de los sentimientos que ha guardado Alexander en todos esos años de amistad. Solo entre ellos existe la felicidad del otro e historias así me hacen tener esperanza para mí.

Lo único que he ha sacado de quicio, es que los padres intenten meterse tanto en sus vidas. Vale, que mantienen cierto respeto por la intimidad pero llega un momento que tanto espionaje o intromisión se vuelve irascible. Por dios, que tienen el cuarto de vida ya vivido, que no son unos críos y encima los conocéis de sobra. Dejadlo que disfruten y que hagan lo correcto. Ni que ellos hubieran sido perfectos en sus relaciones.

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